Hoy en día, si buscamos en
la web, en una librería o en anuncios de cursos de superación personal, vamos a
encontrar una gran variedad de cursos de autoestima. Pareciera que es un tema
de moda y todos queremos ser instructores del mismo y ayudar a la gente a
mejorar su autoestima. No obstante lo anterior, algunas personas bien
intencionadas lamentablemente han dado una falsa imagen de lo que es la
autoestima y han venido a causar un daño emocional en sus discípulos al no
poder estos llenar los “requisitos” o cualidades de las personas que consideran
con “alta autoestima”.
Considero que es de vital
importancia tomar en cuenta, dentro de tantas variables involucradas, a la
personalidad del individuo (ya después hablaré sobre personalidad). Por
ejemplo, en una página web que no mencionaré, enlista una serie de
características de las personas con buena autoestima, sin embargo,
prácticamente da características de personas más bien extrovertidas que
personas con alta autoestima. Lo peligroso de ello, es que una persona introvertida,
al leer esas características, encontrará que no cumple con muchas de ellas y
pensará entonces que su autoestima es baja…¡Oh error!
Podemos encontrar muchas
definiciones de autoestima, en lo personal, autoestima es el concepto que tenemos de nosotros mismos, de cuánto
valemos, de qué somos capaces y de qué no lo somos y aceptar esas limitaciones
con serenidad, apoyándonos para ello, en el reconocimiento de nuestras
capacidades.
La autoestima es el
resultado de un proceso psicológico que se fue originando en el individuo
(principalmente en la infancia intermedia), y que está basado en todos los
pensamientos y experiencias que sobre él ha ido recogiendo. De ahí que
dependiendo de esas experiencias, el resultado será una persona que tiene
sentimientos y pensamientos positivos con respecto a sí mismo o una persona que
se siente triste y frustrada con respecto a su autoimagen y capacidades.

