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viernes, 9 de septiembre de 2011

Autoestima


“Una visión realista de uno mismo”

Hoy en día, si buscamos en la web, en una librería o en anuncios de cursos de superación personal, vamos a encontrar una gran variedad de cursos de autoestima. Pareciera que es un tema de moda y todos queremos ser instructores del mismo y ayudar a la gente a mejorar su autoestima. No obstante lo anterior, algunas personas bien intencionadas lamentablemente han dado una falsa imagen de lo que es la autoestima y han venido a causar un daño emocional en sus discípulos al no poder estos llenar los “requisitos” o cualidades de las personas que consideran con “alta autoestima”.

Considero que es de vital importancia tomar en cuenta, dentro de tantas variables involucradas, a la personalidad del individuo (ya después hablaré sobre personalidad). Por ejemplo, en una página web que no mencionaré, enlista una serie de características de las personas con buena autoestima, sin embargo, prácticamente da características de personas más bien extrovertidas que personas con alta autoestima. Lo peligroso de ello, es que una persona introvertida, al leer esas características, encontrará que no cumple con muchas de ellas y pensará entonces que su autoestima es baja…¡Oh error!

Podemos encontrar muchas definiciones de autoestima, en lo personal, autoestima es el concepto que tenemos de nosotros mismos, de cuánto valemos, de qué somos capaces y de qué no lo somos y aceptar esas limitaciones con serenidad, apoyándonos para ello, en el reconocimiento de nuestras capacidades.

La autoestima es el resultado de un proceso psicológico que se fue originando en el individuo (principalmente en la infancia intermedia), y que está basado en todos los pensamientos y experiencias que sobre él ha ido recogiendo. De ahí que dependiendo de esas experiencias, el resultado será una persona que tiene sentimientos y pensamientos positivos con respecto a sí mismo o una persona que se siente triste y frustrada con respecto a su autoimagen y capacidades.


Es tan importante reconocer lo anterior, ya que sabiendo que es desde el periodo de la infancia donde se comienza a construir la autoestima, los padres deben de tener muchísimo cuidado en la manera en que se dirigen a sus hijos. Por ejemplo, si los padres tienden a exigir un gran desempeño de su hijo y no toleran errores, pueden caer en el error de decirle que no es capaz de realizar la tarea encomendada o peor aún, que es un inútil y bueno para nada por no lograr los estándares de excelencia irreales impuestos por sus padres, por consiguiente, el niño a pesar de tener una buena capacidad; comienza a creer que es un inútil y bueno para nada, de manera que introyectará esa imagen de sí mismo y en el futuro puede convertirse en un adulto con una mentalidad de insuficiencia e incapacidad para enfrentar los retos propios de su edad. Por el contrario, un niño que recibe elogios y buenos comentarios sobre su físico, personalidad y desempeño, crecerá con una mentalidad positiva con respecto a su propia imagen y se mostrará como un individuo más confiado y seguro de sí.

Bueno, en relación a lo que le decimos a los niños, es un tema demasiado amplio como para hablar de él en este artículo, razón por la cual hablaré de ello en otro (creo que lo llamaré “La importancia de las caricias”), mientras tanto, a continuación enlistaré una relación de algunas características de las personas que tienen una buena autoestima, una mala autoestima o una autoestima inflada. Para lograr lo anterior, me basaré en algunos ítems del test de autoestima de Rosemberg  y del test de Coopersmit, así como del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos Mentales (DSM-IV).


Personas con buena autoestima:
  • Son seguras de sí mismas
  • Aceptan su edad cronológica
  • En general están satisfechos con su persona
  • Pueden tomar decisiones con facilidad
  • Se sienten aceptados en su grupo social
  •  Aceptan de buena gana que les hables por su nombre y no por sus títulos universitarios
  •  Experimentan altibajos en su vida pero tienen recursos para superarlos
  • No fácilmente se dan por vencidos
  • Se comportan frente a los demás como son en realidad
  • Sienten ser dignas de aprecio y respeto
  •  Se sienten tan capaces de realizar cosas tan bien como la mayoría de la gente

Personas con baja autoestima:
  • Sienten que no tienen mucho de lo cual estar orgullosos
  • Se sienten fracasados
  • Se apoyan mucho en sus títulos universitarios para que vean que son “alguien” (en realidad en una máscara)
  • Se sienten unos inútiles
  • No se consideran “buenas personas”
  •  No se sienten dignos de aprecio
  • No poseen habilidades asertivas
  • Son vulnerables a las faltas de respeto de otros
  • Se expresan negativamente de ellos mismos
  • Desearían intensamente ser otras personas
  • Tienen tendencia a la codependencia
  • Pueden tener tendencia a buscar constantemente la aprobación de otros (aquí entran los perfeccionistas)

Personas con autoestima inflada
  • Se creen el “centro del mundo” y exigen admiración excesiva
  • Su opinión es la que cuenta y nada más, las demás son insignificantes
  • No tienen empatía hacia las necesidades y sentimientos de los demás
  • Soberbia y arrogancia son sus adjetivos calificativos
  • Se sienten los más admirados del mundo
  • Tienen la convicción de que todas las demás personas quisieran ser como ella o envidian a otros
  • No aceptan que se equivocan (aunque sí lo hagan y bastante)
  • Son los clásicos Narcisistas


Ahora, lo importante es saber qué hacer si encontramos que tenemos una autoestima baja o muy inflada y para ello en breve subiré un artículo sobre cómo mejorar nuestra autoestima.
Sin más por el momento, me despido de ustedes enviándoles un fuerte abrazo.

¡Dios los bendiga!